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sábado, 17 de marzo de 2012

"POEMA DE UN RECUERDO"

Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.


Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
Dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.


Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descanzar de mi tristeza.


Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.


Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.


Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.

(Jorge L. Borges)

"DESTINO"




Entre ti, soledad, me busco y muero,
en ti, mi soledad, mi vida sigo,
vencida por tus brazos voy contigo
y allí te aguardo donde ya no quiero.


Desde siempre en mi calle yo te espero,
y amante de mis noches te persigo,
si alguna vez, dolida, te maldigo,
desde tu ausencia, triste, desespero.


Me diste la esperanza de tenerte
en mi dolor. Guiada por tu mano
subí los escalones de la muerte.

Aquí donde a tu sombra soy crecida,
el tiempo, tuyo y mío, va cercano,
dejándome la sangre ya cumplida.

Ay! si no fuera, si no fuera por la herida.


(Elena Martín Vivaldi)

lunes, 18 de octubre de 2010

"SI ME QUIERES..."


Si me quieres quiéreme entera
no por zonas de luz o de sombra...
Si me quieres, quiéreme negra,
y blanca, y gris, y verde,
y rubia, Y morena...
Quiéreme día, Quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!.


Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda... O no me quieras!


(Dulce María Loynaz)

sábado, 26 de junio de 2010

"CITAS A ESCONDIDAS"


"CITAS A ESCONDIDAS"

Cuando Al final...
Solo ha quedado el silencio...
De palabras cansadas,
De intenciones frustradas,
El amargo sabor a hiel que produce el hablarle al dolor.

Y al final...
El pudor de intentar quererte sin poder hablarte,
Y amarte sin poder tenerte
Soy mi propio juez y verdugo
Y ciego como la justicia me condeno a amarte...
A robarte el corazón y embriagarme con tu ausencia.

Y al final...
De palabras gastadas,
De ilusiones roídas,
De corazones heridos,
De citas a escondidas...
A quedado el silencio del amor que te tengo,
Del amor que yo pierdo...

Al final...
Solo al final..
Solo...
Solo he quedado yo.



MONJE (...Karen...)











jueves, 18 de septiembre de 2008

"ELEGÍA A LA MUERTE"




Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y sientro más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera.

De angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.


A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.




(Miguel Hernández)